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Sea2see, las gafas de sol fabricadas con plástico reciclado del mar

Las gafas de sol Sea2See están fabricadas con plástico reciclado del mar y desechos de redes de pesca.

Los pescadores locales de 20 puertos de Catalunya están depositando residuos plásticos y redes en contenedores de recogida facilitados por Sea2see.

A partir de estos residuos Sea2see fabrica gafas de sol manufacturadas 100% en Italia.

Unas gafas de sol equivalen a 10 kg de redes recogidas.

Sea2see es más que una marca, es una filosofía.

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Hawkers, las claves del éxito del proyecto de "gafas de sol" que iniciaron 4 jóvenes con menos de 30 años

He leído este artículo de Anlía Plaza en el Confidencial y me ha encantado :)

Ver como unos jóvenes soñadores a base de esfuerzo y sobretodo perseverancia lograron su objetivo, sacar adelante su propia empresa. Os dejo el artículo completo para que podáis leerlo, es realmente interesante.

Iñaki Soriano, Pablo Sánchez, Alejandro y David Moreno son los cuatro fundadores de Hawkers, que ya tiene 38 empleados. Son jóvenes (menos de 30), son de Elche, son de perfil variado (programación, diseño y empresa) y no son nuevos en negocios de internet. Su trayectoria, a base de probar, medir, cambiar y reinvertir, les ha enseñado a captar tráfico, a convertir clicks en compras, a viralizar productos, a escalar rápidamente y a centrarse en hacer una única cosa muy bien: vender. Y todo sin haber recibido un euro de inversión.

“En 2012 lanzamos Saldum, una web de compraventa de segunda mano parecida a lo que hoy es Wallapop. Pero no teníamos dinero y conseguir usuarios sin eso es imposible. Un año y medio de desarrollo después, no pasamos de 50 ventas”, explica Sánchez. “Necesitábamos dinero para invertir en publicidad y conseguir usuarios, así que empezamos a trabajar para otras empresas haciendo comercios online. Vimos que hacíamos e-commerces en pocos días que en un mes ya facturaban más de lo que habíamos cobrado por hacerlo. Así que pensamos: ¿por qué no lanzar el nuestro propio? Y buscamos productos que tuviesen una salida fácil”.

Iñaki Soriano, Pablo Sánchez, Alejandro y David Moreno son los cuatro fundadores de Hawkers, que ya tiene 38 empleados. Son jóvenes (menos de 30), son de Elche, son de perfil variado (programación, diseño y empresa) y no son nuevos en negocios de internet. Su trayectoria, a base de probar, medir, cambiar y reinvertir, les ha enseñado a captar tráfico, a convertir clicks en compras, a viralizar productos, a escalar rápidamente y a centrarse en hacer una única cosa muy bien: vender. Y todo sin haber recibido un euro de inversión.

“En 2012 lanzamos Saldum, una web de compraventa de segunda mano parecida a lo que hoy es Wallapop. Pero no teníamos dinero y conseguir usuarios sin eso es imposible. Un año y medio de desarrollo después, no pasamos de 50 ventas”, explica Sánchez. “Necesitábamos dinero para invertir en publicidad y conseguir usuarios, así que empezamos a trabajar para otras empresas haciendo comercios online. Vimos que hacíamos e-commerces en pocos días que en un mes ya facturaban más de lo que habíamos cobrado por hacerlo. Así que pensamos: ¿por qué no lanzar el nuestro propio? Y buscamos productos que tuviesen una salida fácil”.

Productos con salida fácil significaba productos con mucho público potencial y pocas barreras para la venta: que ya existieran, pudieran mejorarse, mantenerse baratos y la gente estuviera dispuesta a comprar online. Pensaron en tazas (“tipo Mr. Wonderful”) pero dieron con Knockaround, una marca de gafas californiana que ya triunfaba entre público y celebrities. “Cada vez que mi hermano las traía de Estados Unidos todos los amigos querían unas”, continúa Sánchez. “En España no se vendían, así que decidimos probar. Con 300 euros compramos 27 gafas y las revendimos más caras. Con eso hicimos pedidos más grandes”.

Estamos en marzo de 2013. Al mismo tiempo, se hicieron con un cupón de 50 dólares para Facebook Ads, el sistema de publicidad de Facebook. “Todo el mundo decía que funcionaba mal. Era una plataforma poco utilizada y enseguida nos empezó a ir bien. Invertíamos todo lo que ganábamos en comprar más gafas y hacer más publicidad”. Con ojo marketiniano - “como las discotecas siempre buscan chicas jóvenes y guapas para atraer a chicos, fuimos a ese target en Facebook para que empezaran a verlas y a regalárselas, que se hicieran fotos y publicarlas” - y constante reinversión, las gafas se pusieron de moda en España. El de 2013 fue el verano de la “fiebre Knockaround”.

“Creció rápido y facturamos mucho”, recuerdan. En seis meses habían aprendido a construir, hacer crecer y vender un producto. Pero las Knockaround, de las que se convirtieron en distribuidores oficiales, no eran suyas. ¿Por qué no hacer lo mismo con algo propio? ¿Y por qué no aprovechar las fábricas de calzado del levante español? “Ya que estábamos en el pueblo, pensamos: por qué no hacer una alpargata. La misma idea que con la taza. Todas las alpargatas eran iguales, aburridas... Y así nació Miss Hamptons”

Las Miss Hamptons son alpargatas con diseños frescos, de flores hawaianas a banderas estadounidenses, de 35 a 50 euros y con las que siguieron la misma estrategia de crecimiento que con Knockaround: anuncios en Facebook y comunicación en otras redes hasta llegar a los blogs de moda y medios, que aquel verano se dieron cuenta de que este calzado “pisaba fuerte en la red”.

Pero una alpargata es más de nicho que unas gafas de sol y la experiencia Knockaround demostraba que había hueco en el mercado para venderlas baratas (a 25 €, cuando las Ray-Ban Wayfarer están a 139 € y las Oakley a partir de 179 €). Y que si las fabricaban ellos, el producto, las decisiones, la distribución, la marca y el margen quedarían en casa.

Por capacidad de producción y velocidad, esta vez la fábrica no estaría en el pueblo sino en China, a donde viajaron para seleccionar proveedores que cumplieran condiciones y estándares de calidad. También por precio (aunque no dan datos concretos de coste de fabricación). La logística quedaría externalizada y la propia tienda online, como ya hicieron con Miss Hamptons, también: tras haber montado Saldum, sabían que la plataforma Shopify (algo así como el Wordpress del comercio electrónico, donde, por cierto, las Hawkers fueron uno de los productos más vendidos del año pasado) sería suficiente para centrar todo su esfuerzo en lo importante, que es vender.

“Fuera procesos de ingeniería. No nos vamos a comer la cabeza”, explica Sánchez. “No hacemos nada que no sea diseñar y vender experiencia y producto. ¿Para qué reinventar la rueda si no tienes algo totalmente disruptivo?”.

Tres meses de preparación – diseño del producto, prototipado, encargo del pedido a la fábrica y campaña de expectación – después, hasta la fecha estaba medida: el 11 de diciembre de 2013 (11/12/13), Hawkers aterrizaba en la red.

El éxito: ¿cómo han llegado hasta aquí?

Lo que sigue es 2014 y las claves de su crecimiento. Un avance: Hawkers no es una empresa de gafas. Es una empresa de internet.

1. El producto: fácil y para todos los públicos. “La barrera de no poder probarte unas gafas es muy alta. Redujimos el coste de venta – un precio impulsivo, de 20 a 30 euros, en el que no te lo tienes que pensar tanto – y el coste cognitivo”, explica David Moreno. “¿Cuáles son los modelos que llevan vendiéndose toda la vida? Los típicos: la cuadrada, la Oakley, la Wayfarer, la de aviador... En esos diseños ha caducado la licencia de explotación, cualquiera puede hacerlas. Cogimos algo que funcionaba y lo adaptamos a la tendencia, el cristal de color. Como hace cualquier marca”.

Eso – que comparan con Zara, que cogió diseños de pasarela y los empezó a fabricar a menor precio - por un lado. La web, que no tiene nada más que fotos de las gafas, por otro. “Todo el diseño está destinado a que cueste poco decidir. Es como las tiendas nórdicas, en las que sólo está el producto. Lo coges, pagas y te vas”.

2. La sorpresa: el 'unboxing'. “No has comprado las gafas por eso, pero es una sorpresa. Te llegan en una caja de cartón dura, con funda de tela y cuatro pegatinas. Nos gusta crear algo que no te esperes”. Con las pegatinas del logo consiguen crear marca y expandirla. Con un packaging atractivo, vídeos de desempaquetado en Youtube. Y con todo, más de 40.000 fotografías (contando sólo las etiquetadas con #hawkers o #hawkersco) en Instagram.

3. Los famosos y las marcas: multiplicando el contagio. El piloto Jorge Lorenzo tuvo un 50% de la sociedad durante un tiempo. Es amigo de uno de los socios. Salió de la empresa en septiembre de este año (y lo anunció en Twitter), pero su papel fue importante durante el lanzamiento: buena parte de la campaña de expectación se construyó en torno a su imagen, sorteando encuentros con él a cambio de hacerse fan en Facebook y de compartir una publicación (algo que hicieron 6011 personas). Después, a base de relaciones públicas, llegaron otros. Quizá Paula Echevarría, que ha reproducido Hawkers hasta en el Hola, ha sido la que más ha impactado en las ventas según cuentan. ¿Otros? Andrés Velencoso, Dani Alves... “Siempre decimos que lo conseguimos sacándolos de fiesta. Nos sentábamos, decíamos que no podíamos pagarles pero que teníamos algo que iba a ser muy grande. Que no podíamos prometer nada porque no adivinábamos el futuro, pero que podíamos enseñar lo que ya habíamos hecho. Y que si querían formar parte de nuestro proyecto”.

Con marcas - han hecho ediciones limitadas para PayPal, con quien procesan los pagos, Mercedes Benz y acaban de firmar con Los Angeles Lakers, lo que les permitirá llevar el contagio a California - la relación ha sido similar. ¿Por qué han querido aliarse con Hawkers? “Estas empresas no controlan el marketing digital ni las redes sociales. Y ven en nosotros esa tendencia”.

4. Facebook: la gallina de los huevos de oro. “Jorge Lorenzo llegó a creer que todo lo que vendíamos era por él. Pero veníamos de vender muchísimo con Knockaround y teníamos un conocimiento en publicidad en Twitter, en Facebook, en buscadores y en crear 'engagement' que nos permitía demostrar que vendíamos sin necesidad de su imagen”, cuentan. Si preguntamos, lo tienen claro: ¿celebrities o Facebook? Facebook, sin duda: invierten hasta 10.000 euros a diario, sus publicaciones alcanzan 15 millones de visualizaciones (según sus datos) y su caso ha llegado a la propia red social, que los invitó a su sede en Menlo Park para contarlo.

5. ¿Y si un día cierra Facebook? Publicidad en todo internet. Saben los expertos en negocios digitales que traer todo el tráfico por una sola vía, y más si no es directa, es peligroso, que un día puede llegar Google, cambiar su algoritmo y cargarse tu web. En Hawkers se lo plantearon (con Facebook) y hoy suceden dos cosas: una, que en lo social no existe un monopolio como en búsqueda y que mientras construyen la marca no hay esquina de la red en la que no poner publicidad. “Somos muy de prueba y error. Hemos hecho publicidad hasta en WeTransfer o sitios de juegos”, reconocen.

Su otra gran clave es el retargeting, una técnica que consiste en insertar un pixel o cookie al usuario que visita tu web y, si no compra, mostrar anuncios allá donde vaya para recordarle tu producto. En otras palabras: perseguirle por internet. Además de ir al que ya ha entrado, buscan usuarios parecidos para llegar a ellos también. En todas las plataformas. “No sólo segmentamos en nuestros usuarios, sino que creamos nuevos clústeres basados en los que ya tenemos”, explica el responsable de desarrollo de negocio. “Reconocemos a clientes que se parecen a los que ya tenemos y buscamos nuevos a los que nunca hemos impactado. Así avanzamos mucho más rápido”.

6. Medir, medir y medir. Además de la mesa de ping-pong, la sala con sofás y videoconsolas o la cocina con chef propio (un detalle que fascina a quienes los conocen y que para ellos “sólo es una nómina más y así el equipo está contento”), sobre la oficina abierta de Hawkers planean tres pantallas con datos de tráfico y facturación. Todo está medido.

“Ponemos click-commands (enlaces para monitorizar tráfico) en todas nuestras acciones. Eso nos permite ver el comportamiento del usuario”, continúan. Con los datos ven qué funciona y qué no para seguir o cambiar, o eso que en la jerga del sector se llama empresa data-driven (conducida por los datos). El nivel de datificación es tal que para sus próximas métricas se plantean combinar clima y hora de salida del sol con los anuncios que muestran. ¿Por qué gastar dinero en publicidad si un día está nublado? ¿No vas a tener más ganas de comprarte unas gafas justo cuando sale el sol?

“En realidad no estamos vendiendo gafas”

Hawkers cuenta con doblar su facturación en 2015. Como ingresa con cada venta, con mucho margen, dejó de buscar financiación externa al poco tiempo de empezar. “Con Saldum hablamos con inversores y hoy siguen viniendo, pero por filosofía no queríamos vendernos: no nos gusta tener jefes y un inversor es peor que un jefe. Luego dejó de hacer falta, porque éramos capaces de generar más de lo que nos podían dejar”.

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La elegancia de unos gemelos de tres años causa furor en Internet

Han conquistado Internet gracias a su indiscutible estilo y elegancia vistiendo. La página de Instagram de Jane Flora, la madre de los niños, llamada "Dos jóvenes reyes" ya tiene decenas de miles de seguidores. Según cuenta la madre, notó la afición de sus hijos por la moda cuando tenían tan sólo un año. Michael y Daniel adoran seleccionar accesorios, como gafas de sol o corbatas, para los modelos que Jane elige para ellos.

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7 cosas importantes sobre las gafas de sol y la protección de los ojos

La degeneración de la retina es un problema que suele estar provocado por daños en los vasos sanguíneos o por una producción excesiva de los mismos y que puede desembocar en ceguera total. Para remediar este problema, un equipo de investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (España) ha creado las primeras lentes de contacto del mundo que son capaces de proteger del daño que causa la luz violeta y azul en la retina, protegiéndola así de su degeneración.

La investigación junto con su logro, que se ha desarrollado a lo largo de trece años, representan las primeras lentillas que obtienen un certificado de seguridad retiniano. Las lentillas en cuestión, que se pondrán a la venta con o sin graduación, añadirán a su función actual de compensar la miopía, el astigmatismo o la hipermetropía, otra de protección contra la luz para que ésta no llegue al fondo del ojo y lo dañe.

Teniendo en cuenta que estamos expuestos durante 5.500 horas al año a la luz que nos rodea, según afirma Celia Sánchez-Ramos, líder del estudio, y que esta cantidad de luz no para de crecer debido a que a la luz natural y la iluminación artificial también se le suma la luz que proyectan los actuales dispositivos tecnológicos como los smartphones, los ordenadores o las tabletas, éste invento, bajo la marca Servilens, puede mitigar la cantidad de luz que daña nuestros ojos.

A pesar de que el sistema visual humano tiene métodos fisiológicos de protección “no les hemos dado tiempo, ya que la tecnología ha ido muchísimo más rápido que la capacidad del sistema humano para adaptarse, sentencia Sánchez-Ramos.

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Científicos afirman que los implantes de microchips en los seres humanos "no son opcionales"

Las tecnologías específicamente diseñadas para rastrear y monitorear los seres humanos se encuentran en desarrollo por lo menos durante las dos últimas décadas.

En el mundo virtual, el software ahora es capaz de observar en tiempo real, llegando incluso a hacer predicciones de nuestro comportamiento futuro y enviar señales a las estaciones responsable de la supervisión, en función de cómo los algoritmos informáticos interpretan nuestras actividades. Ya esto, de por sí, es un escenario inquietante.


Lo que es más alarmante, sin embargo, es lo que está sucediendo en el mundo real. De acuerdo con los investigadores que trabajan en microchip para el uso humano, es sólo una cuestión de tiempo antes de que estos dispositivos se encuentran consenso a gran escala.

Probablemente, en este momento, al menos que usted está usando un par de microchips RFID. Si es así, usted está enviando una señal que contiene un número de 15 dígitos que lo identifique. Este número puede ser recibida por máquinas llamadas “conforme Scanners ISO”. E incluso éstos están en todas partes.

Hoy en día, no se puede interactuar socialmente de manera significativa sin tener un teléfono celular. Creo que los implantes de microchips en los seres humanos siguen la misma línea falsa. No tiene un implante será tan restrictiva que, básicamente, no tenemos elección.

Su primera reacción a esta idea podría ser la incredulidad. No hay forma que la empresa acepte un dispostivo así. ¿Por qué iba alguien a querer tal planta en?

Pensemos por un momento hasta dónde llegamos. Durante décadas, los estadounidenses han rechazado la idea de poder ser rastreados o interceptados.

Sin embargo, hoy en día, casi todos los estadounidenses tiene un teléfono celular con usted. Ellos son tan comunes como para ser considerado un “derecho”, incluso empujar al gobierno a ofrecer descuentos para aquellos que no pueden permitirse uno.

En cada uno de estos teléfonos es un chip RFID que hacen un seguimiento a través de GPS o triangulando la señal de todos nuestros movimientos. Como si eso no fuera suficiente, el micrófono y la cámara ahora estándar en todos los teléfonos pueden activar de forma remota por los servicios de seguridad de la policía, lo cual es posible desde la década de 2000.
Pero a pesar de la intrusión de estos dispositivos Por lo general son aceptados por miles de millones de personas en todo el mundo. No sólo eso, nadie tuvo que “obligarnos” a tenerlos. Estamos, al parecer, los torturadores de nosotros mismos. Y pagamos un buen dinero para comprar el mejor dispositivo de seguimiento que el mercado tiene para ofrecer!

Puede desconectarse de la “red” simplemente tirar su teléfono celular. Pero la dirección en que estas nuevas tecnologías van monitoreo, junto con la continua expansión de la vigilancia por parte del gobierno, sugieren que la tecnología del microchip RFID, en algún momento, obligatoria.

Michael Snyder de “Las Victorias de la verdad”, se pregunta “¿Qué se puede hacer cuando ya no se puede comprar ni vender sin la presentación de la identificación biométrica?”

Esta tecnología va a seguir extendiéndose, y será cada vez más difícil de evitar. Y es fácil imaginar lo que un gobierno tiránico puede hacer con este tipo de tecnología. Si quisieran, podrían, literalmente, lo utilizan para realizar un seguimiento de los movimientos y las acciones de todos.

Un día, esta tecnología es probable que sea tan penetrante, que es posible que no pueda abrir una cuenta bancaria, obtener una tarjeta de crédito, o incluso comprar algo sin antes de haber explorado la mano o la cara.

Es difícil imaginar que el población voluntariamente se someta a una esclavitud como digital. Pero, como en el caso de la desintegración de los derechos y la privacidad en los Estados Unidos, lo cierto es que se convierta en obligatoria desde el primer día a la noche.

En primer lugar, la tecnología en primer lugar debe ser aceptado por la sociedad. Comenzará a extenderse como productos de consumo en tiempo real, como el “Google Glass”. Las generaciones mayores también podrán rechazarlos, pero en un par de años, usted puede apostar que un centenar de millones de adolescentes, niños y adultos jóvenes se ejecutarán por la calle con gafas de sol aspecto deportivo, interactivo, capaz de navegar por Internet, y capaz de grabar cualquier cosa en Internet para ver y cargar al instante.

Entonces, como ya estamos viendo los primeros “conejillos de indias”, los microchips RFID se implantan debajo de la piel se ofreció para hacer todo, desde el acceso a los edificios para una seguridad máxima a la tienda a compra ‘esquina.

Finalmente, una vez que el concepto es generalmente aceptado por la mayoría, que se convertirá en nuestro nuevo “código de impuestos.”
Para tener acceso a los servicios oficiales, que tiene que ser un “ser humano marcada.” Sin el reconocimiento, incluso será capaz de comprar una cerveza, y mucho menos recibir ayuda médica o tiene licencia de conducir.

Nos guste o no, este es el futuro. Cada cosa que usted compra y cada paso que das, que se realizará un seguimiento por un pasivo de mini microchip de 15 dígitos, lo que significa que la única manera de “apagar”, éste será eliminado físicamente de su cuerpo.

Básicamente, pronto viviremos en un mundo de supervisión constante.
Nuestros hijos y nuestros nietos, o al menos la mayoría de ellos, lo más probable, no sólo se someten al sistema, sino que también va a pagar el precio de buena gana, para que ellos también pueden “interactuar con la empresa de manera significativa”.

Fuente: http://www.segnidalcielo.it/2014/05/08/scienziato-dichiara-che-gli-impianti-di-microchip-negli-umani-non-saranno-facoltativi/#!prettyPhoto

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1 comentario

dungeonmaster No podemos permitirlo.

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