Sobre el Hashtag #yovijugaraMessi (Yo vi jugar a Leo Messi) deTwitter

Sobre el Hashtag #yovijugaraMessi (Yo vi jugar a Leo Messi) deTwitter

Lionel Messi volvió a escribir una página de oro en su carrera de futbolista de otro planeta frente al Bayern. Su segundo gol es una obra maestra, no sólo por su ejecución sino por la confesión de porqué lo hizo así. Tuvo tiempo de pensar en una milésima de segundo en que Boateng esperaba que saliera por su izquierda y lo hizo por el lado contrario. Culminó con una ‘vaselina’ con la derecha que superó al gigantón Neuer y a Rafinha que llegaba a la carrera. El resultado ya es legendario, la cintura de Boateng, el internacional alemán que el Barça quiso fichar el verano pasado, saltó hecha añicos. Messi es tan grande, que cómo hizo Romário con Alkorta o Maradona con Juan José, que sus defensores, sus marcadores, también tendrán un lugar en la historia como víctimas de la clase estratosférica de Leo.

En Argentina, dónde tanto tiempo tardaron en valorar la clase y el amor de Leo por su país, ha hecho fortuna un ‘hashtag’ (etiqueta de twitter) que decía: “Yo ví jugar a Leo Messi” https://twitter.com/hashtag/yovijugaramessi Y eso hay que valorarlo seriamente porque los aficionados barcelonistas hace años que disfrutan de Lionel, desde que entre Ronaldinho y Deco convencieron a Rijkaard de que el ‘chaval’ era un fenómeno, que daba igual que Giuly abriera más el campo, que lo pusiera de una vez en el titular. Valbuena, el portero del Albacete, fue su primera víctima hace diez años. El guardameta madrileño guarda como un tesoro aquel balón que recogió del fondo de su meta.¿Son capaces de recordar todo lo que siguió desde entonces? La de prodigios que han visto los barcelonistas y los buenos aficionados al fútbol desde entonces.

Leo escogió jugar por Argentina cuando pudo hacerlo por la Roja española. Nació y morirá rosarino. El mundial que protagonizó con la albiceleste es inolvidable, les llevó a la final que, casi ganan contra Alemania, en unas condiciones físicas muy por debajo de su actual nivel en el Barça de Luis Enrique. Algunos parece que lo olvidaron. Leo no, por eso cantó así sus dos golazos a Manuel Neuer, el portero que le amargó la final. Ajustó cuentas con él. Esta vez era un duelo de iguala igual porque Messi estaba en plenas facultades físicas. Ganó Lionel 2-0, bueno 3-0 porque además le dio la asistencia a su socio Neymar.

Pero lo mejor de todo es que Lionel Messi hace grupo, el equipo reconoce su liderazgo natural. Habla poco pero se le escucha siempre. Hasta Luis Enrique ha acabado por entender que, tal como hizo Pep Guardiola, su éxito depende en gran parte de la categoría fuera de lo común de Leo, un genio al que no hace mucho algunos sesudos comentaristas y tertulianos poco menos que pedían que se la traspasara, porque con ese dinero se podía hacer un equipo nuevo. ¡Anda ya, hombre!

Ahora el Barça tiene a tiro el triplete, sería una temporada gloriosa. Pero lo mejor es que ha recuperado de una tacada el prestigio que había quedado en entredicho la temporada pasada llena de altibajos y marcada por la terrible pérdida de Tito Vilanova. No es bueno ser triunfalista y hay que ir partido a partido, pero cuando se ve a Messi así de conectado, a sus compañeros Suárez y Neymar como ‘motos’, a Rakitic en plan mariscal, a Alves como si fuera el mismo que llegó de Sevilla, cuando Piqué sigue emulando a Beckenbauer o Mascherano ha ascendido a general, es para sentirse optimistas. Eso sin olvidar esa clase que siguen atesorando Iniesta y Xavi, el fútbol de calle mezclado con el toque de Busquets o las contínuas galopadas de Jordi Alba. Y para completarlo dos porterazos como Bravo y Ter Stegen. Leo es líder de un equipo que quiere hacer historia, sumar títulos y conseguir la gloria.

Griten conmigo, “¡yo disfruté viendo jugar a Leo Messi con la camiseta del Barça!”

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